Noche gris.

Noche gris... sin palabras ni letras que venga en mi auxilio...
Hundido en el tormento de mil recuerdos, 
Enamorado de esta puta soledad de todas las noches... 
fiel confidente, amiga y amante 
Que se desnuda con total frialdad a pasos lentos, 
Derrumbando todo a mi alrededor, 
Mientras caigo inmerso en aquellas caricias mudas de las noches sin final 
Cuando el matiz de tu cuerpo suave era el lienzo más perfecto donde plasmar tanto amor y ternura, 
Donde tú suave voz parecía música y tu calidez mitigaba los latidos de mi corazón, dejando un mar de calma  en los momentos de total agonía.
Noche gris... sin palabras.

Solo recuerdos que poco a poco se borran del alma mía.



Una noche más.

Solo necesito una noche más en tu dolor, 

En el pensamiento tortuoso de mil despertares 

Lejos de tu amor, 

Necesito solo una noche más de desvelo,

Para sentir tu calor, 

Aquel que me lleva al cielo 

Y me lleva al amor, 

En un infinito vendaval de pasión,

Cada noche, 

Cada minuto, 

En cada rincón...

Solo necesito una noche más en esta fría habitación....




Esta soledad

Esta soledad me pone a oler tu ausencia, 

A sentir tu presencia y tu calidez,

A ser cómplice de tu lejanía

En el sendero de una noche oscura,

Donde tu silueta se aleja raudamente, 

Y mi alma se queda presa de tu voz,

En el vaivén de mis pensamientos,

En en sentir de mi corazón,

Donde me quedo en silencio 

Y me quedo en este sueño que me lleva más allá de la realidad 

Tan solo con tu presencia....



Lejos de la realidad.

Eché mis sueños a volar en medio de mis silencios, 
Mientras escuchaba al tiempo pasar, 
Dando pasos cortos y muy lentos 
Al compás de un tic tac,
Cuando todos duermen, cuando nadie me ve pasar, 
En la oscuridad de las sombras,
En el desliz de mi despertar,
Empapado de nostalgia, 
Ahogado de soledad,
Cuando la brisa del otoño baila,
Cuando las orquídeas mueren sin piedad,
En medio de un sendero oscuro, 
En el fondo de mi pensar 
Mientras cientos de estrellas cantan 
Mudas, sin voz ni tempestad 
Esperando taciturno en los confines del tiempo 
Azotado por un vendaval,
Mientras sigo ahogándome en mi pensamiento
Llenado aquel lugar, 
Escribiendo pequeños versos sin final
Pasando de hoja en hoja al viento 
Esculpiendo mi pequeño mundo 
Lejos de la realidad. 

Pensando en ti.

Deja que me embriague 
Con el matiz suave de tu voz
Con la textura frágil de tu piel
Con el vaivén de las melodías tu alma
Mientras mis ojos se pierden en el horizonte de tu cuerpo
Y mi voz se deleita susurrando bajito tu nombre a la luna.
Deja que me quede suspendido en el infinito de tu mirar,
En el recóndito lugar de tus silencios 
En medio de todas las soledades,
Y en el largo caminar de tus pasos lentos.
Deja que me embriague en el tiempo que transcurre en la perplejidad de tu sonrisa,
En el arrullo de tus abrazos
Mientras la brisa pasa, revoltosa,
Cuando tus palabras resuenan en el arrebato de mi ser
Y el crepúsculo se queda a oscuras cada vez que sueñas.
Deja que me quede en ti, 
En el sosiego de tu paz
Cuando la aurora me sorprende con la mente en blanco, solo pensando en ti.


Cielo Escarlata.

Me perderé en un cielo color escarlata,
Cuando la luna mengüe entre pequeñas nubes de algodón
Y la noche, más negra que de costumbre, se pierda alrededor de las tenues sombras, que, sigilosas opacan al sol, 
en el vestigio de blancas melodías que llegan al alba como pistilo en flor
mientras dibujo en mi mente mil caras a un sonriente sol, 
Que se esconde entre bosques llenos de rocío y niebla 
Entre la desdicha y el amor
Entre palabras en verso y prosa
Entre aquellos minutos mudos llenos de dolor
Mientras las horas, parecen no avanzar 
En aquel viejo y lento reloj, 
Que parece contar historias, que me llena de ilusión 
Cuando en mis desvelos parecen detenerse los recuerdos 
Perdiéndose en la arena,
abrazando lentamente al tiempo, cuando la brisa pasa y se descuida, en el sosiego de mi alma,
en el arrebato de este tormento, que, sin lamentos, 
Trae todas las noches el silencio  y aquella triste melancolía que poco a poco y en penumbras, mata sin dolor.

Reminiscencia.

No quiero otoños sin ti
Ni abriles perplejos en el cristal
En las frías madrugadas que parecen no acabar
Cuando la brisa se cala en la ventana 
Y tu sombra parece cubrir todo alrededor 
Desvaneciéndose lentamente en el umbral de mis recuerdos
En la reminiscencia de mi alma
Perdiéndose en mi desolada soledad 
La cual habita en cada rincón de mi ser
A la espera de tu retorno sin final.


Bienvenidos



A un Rincón de Palabras que echa prosa, pensamiento y/o poesía, nos llevarán a lugares mágicos, lejanos y quizás inciertos, simplemente, por ser lo que son, solo letras del corazón que envuelven Sentimientos puros del Alma mía.

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