Vuelo.

Vuelo entre los árboles
Entre verdes hojas y suaves aromas, 
Mientras escucho el canto de los pájaros al pasar 
Como un suave murmullo que me hace alucinar,
Que me enreda en la suave tempestad que pasa sin apuro
Que arremete en el aquel espacio perdido
Entre mi alma y mi mente,
Entre tu vida y la mía 
En el recóndito silencio del corazón
Mientras el tiempo pasa y me pierdo en la inmensidad del cielo
Entre mil estrellas,
En el tic tac del reloj que me ahoga lentamente 
Y que parece enmudecer el sonido de dulces melodías 
Que divagan por el umbral.
Vuelo en medio de mil silencios,
Entre el arrullo de mariposas multicolor
Entre la cálida luz del sol que me cautiva 
Y el ocaso, que, lentamente se pierde convirtiéndose en canción,
Donde cientos de historias parecen bailar 
Y se quedan pérdidas en el tiempo de un adiós 
Cuando la luna asoma con su manto hostil de la noche 
Y los cerezos mueren en flor...
Vuelo así, 
Entre árboles de verdes hojas,
Entre la quietud y el amor.



Cuando más te pienso.

Y en el atardecer es cuando más te pienso, 
Al ver el sol esconderse para darle paso a su amor la luna 
Mientras cientos de estrellas sonrientes giran en constante tintineo de destellos de mágicos colores,
Y así, te sigo pensando,
Al ver cada sombras que disipan tu lejanía 
Entre los sonidos de tacones en las calles oscuras 
Donde se pierden los besos y comienza la pasión 
Donde todo parece morir, en las esquinas, en el burdel, 
En las horas tristes de la soledad 
Que comentan a baja voz las palabras mudas del otoño que pasa,
De la lluvia que cae mientras caminas por las avenidas de mi alma
Cuando la brisa que arremete perdiéndose entre cada sonrisa, entre cada caricia,
Entre aquel adiós,
Mientras, mirando por el cristal,  sigo pensando en ti y añorando tu presencia...


Me perdí.

Me perdí en la curva de tus labios
En el sendero de tus besos 
En el vaivén de tus caderas 
Cuando el sol parecía iluminarse con la luz de tus ojos
Y el azabache de tu pelo guiaba mis pasos al calor de tus brazos.
Me perdí en el constante tintineo de tu voz
En el silencio de mis emociones cuando estoy junto a ti 
Mientras la luna sigue tus pasos para cuidarte cada noche
Para sentir mil susurros de  ti 
Que me hacen volar desde mi ventana 
Para perderme en tu mirar 
Para ser cómplice de la brisa que te roza 
De aquellas estrellas de mil colores 
Que adornan tu belleza 
Para dejarme prendido a tu cintura 
En el sufijo avasallador de mi devoción por ti.


Atado a tu amor.

La voz de mis silencios pronuncia tú nombre
Y me pierdo en el perfume de tu encanto, 
Deleitándome en la tibieza de tu piel,
En aquel recóndito lugar 
Donde solo mis manos saben llegar, 
Donde suelo quedarme en aquellas noches de luna
Cuando mis besos no saben escapar a la dulzura que nace en ti,
Entre pecado y devoción,
Entre el amor y la pasión, 
Entre suspiros enredados en aquellas sábanas blancas 
Testigos de nuestro amor,
Donde pierdo la cordura al momento de amarte,
Donde simplemente quedo yo
Preso en un laberinto de deseo 
Atado para siempre a tu amor.

En las noches de lluvia.

Suelo pensar en ti en las noches de lluvia
Cuando el viento azota contra el cristal
Y las gotas caen lentamente 
Cuando el reloj no avanza 
en aquellas horas de madrugada en solitario
En donde me  inundo de ti 
De tu ser, de tu sentir, de tus recuerdos
Mientras el mundo sigue girando 
Y yo me quedo sin ti
En la oscuridad de la noche,
En el desvelo de diez mil insomnios
Que recorren mi vida 
Y llevan tu nombre.

Desde mi ventana.


Mil lágrimas, son los senderos de una inmensa soledad,
Cada noche, cuando la luna se asoma por la ventana 
Y en todas las mañanas
Cuando el sol, tibiamente llega, sin querer, al alba
Me quedo en lo perplejo y recóndito del horizonte 
Allí, Tan lejos, 
más allá en donde se esconde el mar
Y los gritos del silencio no logran escucharse
Ahí, y solo ahí,
caen suaves gotas de rocío en abril,
cuando las rosas lloran, al igual que las azucenas 
Cristalizando las emociones clandestinas del querer
Mientras, lentamente en el cristal, se dibuja - a semejanza - tu imagen,
Plasmada en pequeñas gotas de lluvia 
que lentamente desbordan mi camino incierto, vacío, 
En donde solo me quedo en el recuerdo, 
de lo que vi a lo largo de la vida a través de una gastada ventana...



Colores, sonetos y melodías.

Y vi caer, 
las hojas de los árboles, 
En un majestuoso degradé de colores, 
Al son de la suave brisa 
que, parecía hacer bailar a tímidas mariposas
Entre sonetos dulces
Y el vaivén armónico de mil colores 
Que deleitaban todo el lugar
Inundando cada rincón de belleza y de luz, 
Mientras mis sueños parecían volar 
Y mi mente se perdía, viajando entre los pasillos de mi alma
Entre la tibieza y la tempestad de mi templanza,
al abrigo de la hierba que se mecía lentamente
Haciéndome partícipe de esta sinfonía de colores, música y murmullos  
Que llenaban mi alma y corazón
En un sueño de nunca acabar...

La vida es un sueño.

La vida es un sueño...
Sí, - asentó con la cabeza -
Mientras en su mente dormían sueños inalcanzables
Y en su corazón reposaba la tibieza de un adiós. 
Mirando por el cristal, a la luz de una dulce luna... pensaba, 
En la incoherencia de todas las palabras, 
Cuando en las oscuras noches de abril, rebosante se llenaba el alma de sentimientos y perplejo quedaba en el arrullo de momentos que le hacían volar, escondiéndose del mundo, amando sin amar, pero preso de su agónica vida que poco a poco dormía en medio de la tempestad y el silencio, 
Cuando las aves volaban muy lejos,  mientras en un trozo de papel en blanco se perdían mil versos con una pluma sin tinta y un sendero sin luz se vislumbraba a lo lejos donde se reflejaba una sonrisa en medio del silencio, cuando el sol comienza a dormir y el tic tac del reloj se hace eterno en la constante melancolía, mientras un cigarrillo a medio terminar muere lentamente y yo, me quedo aquí, en la armónica sinfonía de dulces melodías que traspasan mis sendas de dolor, llenando de suaves fragancias los surcos que mi alma lleva, mientras sigo mirando al cielo y sigo insistiendo que la vida es un sueño.


Cerré mis ojos y volé.

Cerré mis ojos y volé... 
Tan lejos y tan vacío que me perdí 
En un sin fin de amores rotos,  
En un vendaval de emociones clandestinas,
Donde me encerré en una red de mentiras, 
Olvidándome de la realidad,
Soñando en brazos ajenos,
Dejando escapar la felicidad. 
Cerré mis ojos en busca de una nueva piel,
Y encontré deshielo y sin sabores, 
Amores de esquina y de burdel, 
Mientras a lo lejos, tú, silenciosa 
Esperabas por mí,
Por mis besos, por mi amor,
En las noches de desvelos estabas ahí
En los momentos de felicidad, tristeza y desamor,
Manteniéndome ciego, perdido, 
Dormitando en la lejanía de tus abrazos,
Sintiéndome vacío sin tu compañía.
Cerré los ojos, y desperté de este mal sueño,
Recuperando lo que había perdido,
Un amor infinito, sin lejanía, sin enmiendas ni ataduras,
Aquel que solo entrega lo que nace del alma, 
Aquel que verdaderamente sabe amar.

El tiempo entre las sombras

Había tanto silencios entre estas paredes 
Que la agonía parecía inevitable,
Entre los murmullos de la soledad y la melancolía, 
Entre tu vida y la mía...
Había tanta distancia alrededor de nuestros ojos, 
Que todo parecía lejano, en medio de la nada, en tu compañía,
En las madrugadas de desvelos,
En el sosiego de la noche 
Cuando el tic tac del reloj enmudecía 
y el tiempo se desvanecía entre las sombras...



El fin.

No quiero ser cómplice de un delito - me dije en voz baja-  agache la mirada y di un suspiro, de esos que dejan el alma sin respiro, en me dio del silencio, en medio del dolor. 
Miré las manecillas del reloj que no paraba de avanzar y me pregunté: Dónde vamos a parar? 
- Sosteniendo mi cabeza - 
sin nada más que agregar, sin nada más que perder.
Me quedé un minuto -en el abismo de las sombras- perdido, 
dejando que los latidos de mi corazón fueran cada vez más lento, 
contuve mis lágrimas y cerré mis ojos; ahí comprendí que ya estaba todo perdido, 
que simplemente era el fin.

Tu templanza, mi paz.

Haz que tu templanza se apodere de mi vida,
Que pueda reinar de nuevo La Paz,
Abriendo surcos en el torbellino de mis pasos
Qué dejo al andar, dejando una estela de amargura en la cual suelo caminar 
En medio de espinas,
Entre millones de pétalos de flores
Y dulces melodías 
Que hacen libre el silencio que se aloja en mi alma 
Y la tempestad que se apodera de mi corazón
Haz que la suave voz de la lluvia al caer
Se quede por siempre en mi ser
Para desalojar la tristeza que invade mi pensar
Y volver a sonreír ...

Era tan fría.

Eran tan fría, como la luna 
Lejos de toda realidad,
En medio de mil senderos
Donde yace un vendaval
Adormecido en la noche 
Cuando dos amantes sin piedad
desprenden sus pasiones 
Dejando su alma al amar,
Mientras se apoderan sin prisa 
Ni verdad
De las tristes melodías, aquellas, que resuenan más allá 
De tu espacio y mi universo 
Cuando el silencio parece callar,
En medio de la melancolía que parece no avanzar
En las noches, en que tu silueta parece bailar 
Esculpida en mi memoria
Arrogante y tan llena de paz, 
Mientras las estrellas se visten de alcurnia, 
Rebosantes de majestuosidad, 
Llenas de vida y armonía 
Que parecen hacerme volar
Agitando la brisa que pasa 
Mientras llega sin llamar 
el eco ensordecedor de mis silencios 
El desliz de las noche sin final
De un sin fin de tempestades 
Que parecen albergar 
A corazones insaciables de amor
Y de soledad
En medio de aquel tormento
En donde se encuentro mi paz.
Era tan fría, que parecía indomable 
Lejos de toda adversidad...


Gotas de lluvia.

Cada gota de lluvia que ahora cae, me parece un susurro de tu voz,
Un pedazo de cielo a mis pies,
Una sutil caricia al alma
Mientras, la brisa se deja sentir,
Impetuosa y silenciosa, 
Como se sienten los latidos del corazón  en un vendaval de pasiones 
En el arrebato de los sentidos,
En el amargo paso de las horas, cuando estas aquí, cuando te siento cerca,
Cuando sé, que al cerrar mis ojos, te perderé,
Como se pierden las gotas de lluvia a mi alrededor 
Cuando mi corazón cae en el profundo desasosiego de la lejanía y el amor se queda en el desvelo de mis amaneceres
en la agónica canción de diez mil melodías que guardaron silencio cuando me vieron partir aquella mañana,
Empapado de recuerdos, ahogándome sin tu compañía.

Y acabo preguntándome.

Y acabo preguntándome: Dónde quedan aquellos recuerdos en mi piel?
Dónde reposa la tibieza y la tempestad de tu cuerpo en las noches de luna fría?
Dime... dónde?
Cuando el alba despierta y los sueños me abandonan
Dejando entre abierta mi soledad y tu melancolía.
Dónde quedan aquellas palabras, qué, convertidas en verso, parecen volar 
Perdiéndose tras los silencios mudos de un alma rota...
Dime, Dónde simplemente quedo yo,
Cuando tú no estás aquí?


Que seas tú.

Que sea el silencio el que hable por nosotros, 
cuando la luna se asome al balcón, 
mientras cientos de estrellas inquietas y radiantes 
bailen con gran fulgor cubriéndonos de amor,
Que sea las manecillas del reloj cómplices del tiempo que no pasa, 
cuando me quedo en ti, 
en tus brazos, en tus besos y en tu vivir
Como las olas del mar sin fin, 
en un vaivén de emociones que traspasan la piel 
y se queda muy dentro, en cada rincón hasta llegar al corazón,
Que sea la brisa que encienda la llama de este amor, 
en los tibios amaneceres junto a ti, 
cuando rendido descanse en tu pecho 
Y el silbido de la brisa haga callar al murmullo 
Que somnoliento aparece con el amanecer
Dejándome sin palabras, 
Solo con este sentir puro e indescriptible
que queda cada vez que estoy junto a ti


Sonidos del silencio

El sonido del silencio grita fuerte dentro de mi ser, preguntándome:
- He de ser libre algún día?  
Y no supe que responder, 
Me quede con la mirada baja, 
pensando sin pensar; intentando escapar de aquella realidad, 
Mirando tímidamente el reloj
Esperando que los minutos avanzarán rápidamente 
Mientras mi pensar se perdía
En medio de cientos de historias
En donde nadie puede llegar sin soñar,
Entonces, fue ahí, cuando volví a escuchar al silencio que me decía:
- Deja volar a tu imaginación, en medio de tanto silencio.
Mire al cielo y comprendí 
en un abrir y cerrar de ojos
Qué, Podemos ser libres con soñar
Y llegar a aquel mágico lugar 
donde todos los sueños se hacen realidad 
Llenándonos de fantasía  
Qué simplemente nos hace volar...

Un día escuché aquel el grito del silencio, ese que pocas veces podemos escuchar, 
Y fue ahí, cuando aprendí simplemente a vivir.


Me pierdo.

Me pierdo en el vuelo de un ave errante,
Cuando el calor de la primavera 
Aletarga el caminar,
Y me quedo sin pensar un día de abril,
Cuando las rosas florecen
Y el universo parece conspirar
Repartiendo infinidad de sonrisas 
Cuando el azul del cielo parece perderse con el mar,
Y el espacio de tu piel y mi piel parece no existir,
Para desvanecerse tras el cristal 
Mientras afuera llueve,  y la hoguera no deja de arder.


Escondido.

Me escondí de la luna que menguaba,
De los sonidos de la noche
En que, sin pensarlo, estaba destinado a escuchar,
Como si el destino estuviese ya escrito,
Con palabras que no se pueden dejar pasar,
Mientras, en el bar de aquella esquina suena la misma canción, 
Y las miradas se van perdiendo en una copa de alcohol,
Al son de los latidos del corazón.
Me escondí de las sombras que acechan las callejones
De aquellas,que, llegan a mi desván,
Cuando la niebla se apodera de cada farol que tenue ilumina el paso de cansados pensamientos 
Que recorren todas las esquinas de esta cuidad, 
Pintando de matices grisáceos el paso de las horas del reloj
Mientras aguardo escondido que el tiempo se detenga y venga por mí. 


A la espera de tu amor.

Dime si viniste a apagar mis silencios 

O si te llevarás una vez mas mi corazón,
Si el tiempo pisa tan fuerte como el olvido
O mi corazón seguirá perdido sin tu voz.
Dime si te arriesgas a seguir siendo mis sentidos,
A esperar que el frío otoño se quede caer
En los suspiros se quedan perdidos
En el vórtice de tu querer,
Cuando las palabras ya no callen 
Y arremetan a mas no poder
Este sentimiento que irradia tu belleza
En el desliz de todo mi querer 
Cuando llega la atormentada mañana
Iluminando el desdén 
Y el canto de las aves me agobie 
Arrancando cada trozo de papel
De estas letras que escribo
Deseando volverte a ver,
Apacible, dulce y con la templanza 
Que solo tú puedes tener,
En la mágica estancia de tu vida 
Que sin querer cruzó con la mía 
Cuando los rayos del sol morían sin saber 
Que la luna se dejaba entre ver por las nubes solitarias
Que parecen bailar sin restricción 
Mientras mi pensar te llama
Mientras me pierdo en el reloj
De estas horas que no pasan
Dejándome a la espera de tu amor.

Las horas se desvanecen...

Las horas parecen desvanecerse con las manillas del reloj

En este mundo de cartón, 

Donde todo parece bañado de ilusión 

Y las diminutas flores parecen llenar todo el lugar

De las más dulces fragancias que inspiran felicidad 

De la mano de los árboles que parecen danzar

Haciéndose dueños de esta complicidad 

Que desata la brisa y la sinfonía de las aves al cantar

En un arrebato de alegría,

Cuando las mariposas vuelan con total libertad

Y los rayos del sol se dejan escapar 

Para acompañar esta fantástica aventura 

De momentos mágicos y sin igual.

Las horas parecen desvanecerse, perderse y desvariar  

y yo sigo aquí,

Entre montañas de plastilina, mil lunas de queso y nubes de color marfil

Mientras las hojas del otoño van cayendo lentamente 

Y los sueños, despiertan y se vuelven de cristal 

Envueltos en una luz escarlata en un horizonte sin final

Donde se pierden mil caminos, donde comienza mi caminar

A este mundo soñador y fantástico 

Donde mis pasos comienzan a volar...



Hoy no hay letras, no hay poesía.

Hoy no hay letras, no hay poesía 

Hoy el cansancio se apodera de mi alma 

Y me hace preso de la melancolía 

En las noches en que la luna se esconde 

Y todo se queda en tinieblas, sin vida

Mientras la soledad se encarga de susurrar suaves melodías,

Para que las estrellas no bailen y se queden quitas, en agonía

Cuando las letras se quedan olvidadas en el baúl de la tristeza mía,

En el fondo de un escaparte oscuro, en los recuerdos que pasan sin prisa

Mientras se siente un escalofrío moribundo al llegar un nuevo día 

En este poeta errante, que pasa, vive y muere sin compañía.


Historia sin final.

Me sabe a melancolía este vuelo sin fin,

Con el fascinante aleteo de cientos de colores

Que corren, a lo lejos,  sin descansar,

Me sabe a ansiedad, los días de cielo azulado

Cuando el letargo de las horas se apodera de mi ser

Y me quedo mirando el horizonte 

sin nada que pensar, sin nada que sentir.

Me sabe a un suspiro eterno

Cada mañana al despertar, cada minuto que pasa

Cada paso al andar, 

Cuando el tiempo descansa y parece no avanzar

en el umbral de mi soledad,

Entre un poco de esperanza y una pizca de frialdad

Al sentir la brisa que pasa cuando quiero escapar

En el tibio atardecer de otoño

Cuando mi alma parecía volar, perdido entre mil palabras

Y con mil sueños que realizar.

Me sabe a un mudo silencio, y simplemente me queda soñar

Cuando las hojas caen y esta historia no tiene final.


Letras, en espera de volar.

Existía dentro de un armario, un libro lleno de poesía

Que el era el refugio de cientos de historias

Llenas de amor, pasión y alegrías  

El cual vivía en solitario, con innumerables aventuras que contar.

Era dueño de cientos de palabras, de momentos sin igual, 

de prosas insuperables, de letras imposibles de olvidar, 

Siendo testigo fiel y errante del paso de mil amantes, qué, presos pertenecían a este lugar,

Entre caricias mudas, que plasmadas en hojas sutiles y amarillentas esperaban, en algún momento,  poder volar.

Empolvado, en un cajón, sin mas color que el de mil mariposas, 

Que revoleteaban sin parar, para alegrar su hermosa anatomía 

Bailaban sin cesar, inundando de color y armonía 

El paso de los recuerdos, qué, día a día olvidaron al pasar, 

Los minutos en aquellas mañanas en su compañía 

y que el tiempo esperara sin abrumar, el murmullo de las letras, 

Que minuto a minuto, se dejan escapar en los pasos de las páginas al voltear 

con cada rincón de sentimientos en medio de la oscuridad.

Así, pasaba cada día, esperando poder alegrar 

la inmensidad del espacio que queda en el tiempo 

y qué, nos hace volar, 

A un mundo de fantasías, donde los corazones toman vida 

Y aguardan quietos en aquel lugar, el sentir el roce de unas manos, 

Que pasen de hoja en hoja sin parar, 

Mientras, las palabras, parecen hacernos soñar 

al escuchar el sonido de una voz

Que recita aquellos poemas de amor, a la luz de las velas, 

Reviviendo aquellas letras en la oscuridad del olvido,

En la tristeza de un adiós innecesario sin final.


Cuento mágico.

He de escribir mil páginas, con el mas puro sentimiento y empatía De un niño solitario que vive soñando en medio de la melancolía en un rincón del tiempo, en un soplo de la vida, Mientras vive ausente, viaja vestido de astronauta sin un vigía y se pierde en cada noche alrededor de cientos de luciérnagas Las cuales iluminan esta prosa y le dan vida  A estas sencillas palabras, que nacen como si fuera una estrellaque baila en cada guión y en cada minuto que pasa sin cortesía De las aves que emigran con su cántico, llenos de melodías En este, un cuento mágico, que no acaba, y que solo cobra vidaAnte los ojos de un niño enamorado de la vida  En la plena y justa medida, sus pasos caminan entre nubes de algodón,y su realidad se esfuma y vuela, por la inmensidad del cielo, con la luna mirando desde el balcón En donde se inicia una alucinante travesía llena de anhelos y dichaDonde colgado de un globo, sigue sin ninguna compañíaSolamente con un equipaje liviano, en el cual lleva música y fantasía En este mundo imaginario, que vive día a día En medio de su cordura, cuando se aleja el sol de medio día Revive todas sus emociones y las encapsula, guardándolas en pedacitos de amorPara llevar por siempre, el mejor recuerdode este, su viaje imaginario, el cual lo llena de alegría.

Dejaré que mis palabras vuelen.

Dejaré que mis palabras vuelen

Que se pierdan sin piedad

En el ocaso de un sentimiento 

En el perfil de un humedal de eternas fragancias

Donde nace mi libertad,

He de dejar que mis letras se escondan 

Detrás de la tinta y la tempestad 

Para que sean cobijo de mi alma

Para no morir en soledad,

Dejaré que la prosa sea delicada 

Como el pétalo de una flor, 

Como el murmullo del viento,

Como el sonido de tu voz

Cuando el atardecer se asoma 

Embriagando todo alrededor 

De cientos de sonrisas

Que se convierten en canción 

En medio de todo el silencio,

En cada estación, que, en ruinas termina al morir el sol.

Dejaré que mis versos mueran 

Para verlos renacer con tu amor, 

Cuando las rosas florezcan en primavera 

Y el manto de la noche cubra con énfasis cada ilusión 

En el crepúsculo de mi alma

En el sendero de mi corazón, este que acabado, aún palpita en un rincón 

Cuando mis letras vuelan y sin destino ni dirección.


Desde mis silencios.

Te escribo desde mis silencios

Aquí, en esta fría habitación, 

En medio de los sonetos de mi alma 

En donde calla mi voz.

Te escribo desde el fondo de mis latidos,

Desde el nauseabundo suspiro de mi corazón, 

Por donde pasa la senda de mil caminos

En donde escucho es arrullo de tu voz,

En campos de flores donde nace el amor,

Mientras sigo escribiendo, no obstante, sin temor

Cuando la luz del alba me alcanza 

Cerrando el paso de tu voz, que llega a mis oídos 

Y me llena de ilusión, 

Cuando cae en sosiego el alma

Cuando se estanca la pasión 

Quedando palabras sueltas al viento,

Dejando mi pluma en un rincón 

Mientras las letras vuelan alrededor de tu dulzura

Y me quedo en el baúl de la inspiración 

Ahogándome y perdiéndome en silencio,

En páginas blancas de nunca acabar...


Entre los sueños y la realidad.

Entre los sueños y la realidad,
Divagando en el sublime cielo
En medio de todos mis temores 
Cuando no logro encontrar mis paz
En la dulce mirada de tus ojos,
En el desliz de tu caminar
Mientras el tiempo el pierde en medio de la adversidad.
Entre todos mis sueños 
Me quedo preso en soledad
Cuando las estrellas en el cielo bailan 
Y la luna se deja abrazar
A este puro sentimientos 
Que de ves en cuando le llamo amar
En las frías noches de invierno
En el calor de los besos al pasar
Así, en el puro sentimiento 
Cuando la realidad me hace soñar...

Vamos a darle una vuelta al mundo.

Vamos a darle un giro al mundo y a pintarlo de mil colores,
A vivir intensamente las horas incansables del reloj,
A correr por los senderos de la vida sintiendo la suave brisa de otoño.
Vamos a darle una suave caricia al alma,
Mientras las hojas caen lentamente con el paso de la lluvia,
En un universo multicolor lleno de ilusión.
Vamos a llenar de amor todas las estaciones,
Inundando de calor el frío y de pasión   Nuestro cansado corazón,
Cuando los árboles mueren en soledad y la luna sonríe sutilmente
Al ver la tenue luz de las estrellas
Que se cuelan en tus ojos, en un manto hostil de armonía.
Vamos a darle la vuelta al mundo, tú y yo en un abrazo,
Mientras un arcoiris nos acompaña en el paso de tiempo
y cubre de suaves colores las tímidas nubes de algodón,
Que corren velozmente llenado cada rincón.
Vamos a darle al mundo, simplemente, una vuelta entre tu mundo y mío para llenarlo de amor.


Me perdí.

Me perdí en la inmensidad del cielo, cuando dejaba mi mente escaparse de la realidad  y mis suspiros parecían viajar más allá de aquellas ataduras que me tienen sin volar, preso en un sin fin de ambigüedades de la mano de la soledad, cuando la brisa de la mañana aparece y me quedo sin hablar, sin pronunciar palabras, emprendiendo un viaje existencial con mi mente en algún lugar, en medio de pálidos arcoiris y nubes de algodón que sutilmente me invitan a bailar, mientras resuenan en mis oídos dulces melodías, que poco a poco logro alcanzar, sin más compás que las olas del mar, mientras las mariposas danzan sin parar, y yo, me quedo aquí, buscando una señal, quizás una simple respuesta a todas estas interrogantes que nacen en un cielo azul y que terminan en el Vórtice de un lejano y hostil horizonte.
Me perdí al sur de las estrellas más brillantes y de una luna de tono azul, que revive algún tiempo, para alegrarnos con su luz, mientras el sol le mira cauto y radiante desde la esquina del otro lado del universo, haciéndome recordar, qué, la relatividad del tiempo pasa lentamente, y sigo perdido en medio de esta mi melancolía, mientras el mundo sigue girando a mi alrededor,
Dando vueltas y vueltas con un matiz embriagador, donde mueren los recuerdos y renacen mil colores para acompañar el sonido del silencio sin pudor.
Me perdí en un mundo de cartón, donde se vive de falsas ilusiones,
Donde simplemente no existe le amor...


Parte de mi melancolía

Te invito a ser parte de mi melancolía 
A divagar por cualquier lugar,
En donde el tiempo parezca perdido 
Y solo en ti pueda encontrar paz.
Te invito a ser parte de mis olvidos,
De mis dolencias y amarguras
De un corazón mal herido a punto de estallar
Al filo de los sentimientos,
Al borde de la locura existencial.
Te invito a conocernos a destiempo
Para volverte a encontrar,
Perdida entre mis soledades 
En medio de la tempestad
Cuando el sol no brille y la luna sea de cristal.
Te invito a ser parte de mi vida
A ser presa en libertad
En un mundo lejos del mío
En un corazón roto de tanto llorar
Por aquellos rincones a los cuales me logro escapar
Para remendarlo de diez mil colores 
Con mostacillas para adornar
Este vil sentimientos que tímidamente llamamos amar...


Gatiposa

De mil colores y un suave amanecer

Sin mas palabras que decir y mucho que admirar,
Estaba sentado allí, con el sol a flor de piel en su hermoso pelaje,
Aquel ser especial, que deslumbraba y hacia soñar.
Su color púrpura y turquesa parecía llevarme a un mundo sin igual
Donde la magia y la fantasía, parecía volar,
Se sentía infinitamente atónito entre los demás,
Mientras que su mirar, se calaba por cada rincón 
Y sus hermosas alas parecían iluminar todo el lugar.
Nadie podría imaginarse tan bello ser,
Por que no se dejaba ver 
Escudriñaba en los pasajes de los bosques a oscuras 
Silenciosamente, lleno de paz.
Se hacia llamar gatiposa,
En honor a su especie, una mezcla de gato y mariposa,
Quien cada noche salía a bailar en medio de charcos de agua,
Entre las luces de cientos de luciérnagas que se mezclaban con la de las estrellas
Mientras a su alrededor reinaba la oscuridad,
En su corazón vivía la alegría 
Haciendo relucir su túnica de colores 
Sin mas encanto que su ser aun en medio de la tempestad.
Le gustaba soñar despierto e imaginar que vivía en una nube del color del arco iris 
Y que cada mañana de primavera 
Recorría el cielo, en toda su extensión,
Mientras que, en su sentir, se plasmaba la libertad,
Y en su belleza irradiaba serenidad 
Cuando las hojas de los árboles caían lentamente 
Revoloteando por todo aquel mágico lugar
Mientras solo miraba las pequeñas gotas de lluvia
Que caían por el vórtice de los árboles 
En total complicidad con el universo
Se sentía diferente, pero lleno de felicidad,
Guardando en su corazón 
todos aquellos momentos llenos de amor,
Cuando el canto de las aves resonaba como una dulce melodía 
Qué cautelosamente escuchaba,
Y que, parecía responder con un suave ronroneo,
Se sentía feliz,
Tan solemne que se llenaba de emoción 
Y al mover sus alas, deslumbraba y hacia soñar 
Cuando la luz del alba comenzaba a asomarse entre las montañas 
Y un nuevo día llegaba sin piedad
gatiposa cerraba sus ojos, 
Quedándose en silencio en su mágico y encantador lugar.


Viaje imaginario.

Me perdí en un viaje imaginario,
Lejos de la realidad,
En un rincón del olvido,
en el silencio de la tempestad,
En donde los huracanes llenos de silencios, Bailan
Mientras cientos de melodías se ahogan en el corazón,
Entre millones de estrellas
en el infinito del universo
Y me quedo mirando el horizonte 
En medio de la brisa de abril
La cual me recuerda que sigo aquí
Mientras espero en medio de la nada 
Pequeñas cosas que ya no volverán 
Y que se pierden en medio de la multitud 
Entre pasos lentos, 
En el letargo de las horas que parecen no avanzar
En el sueño profundo del tiempo...


El Señor de la Noche.



En medio de un oscuro y frío bosque, vivía un gran búho, el cual era el guardián de todas las criaturas que habitaban en ese lugar.
Era un ser mágico y de hermosos colores, que, parecía brillar a la luz de la luna, y sus alas, majestuosas, eran dos grandes escudos impenetrables que resguardaban a todo ser indefenso del lugar.
Por las noches, no se le podía ver, solamente se escuchaba su gran graznar que parecía expandirse por todo el cielo, mientras que sus ojos como dos estrellas, estaban siempre atentos, como un vigía en alta mar.
Era impresionante, y a la vez, tenebroso, su silencio hacia temblar, mientras las ramas de los árboles bailan al compás de la brisa, el guardián volaba por el lugar, con gran elegancia. En medio de sus ojos tenía un colgante de tono azul, que brillaba en la oscuridad de la noche para ahuyentar a quien quisiera dañar el bosque, pero, nadie se atrevía a cruzar aquel mágico lugar, el cual está custodiado por el implacable señor de la noche.

Cupido.

Quiero negociar con cupido un pacto de amor,
Que me lleve a los confines de tu alma, para tocar tu corazón 
Y quedarme allí por siempre, 
Albergando sentimientos llenos de pasión,
Proclamando este amor mío hasta la eternidad
Para perderme sin razón en cada 
Paso que doy 
Para volver a ti una y mil veces 
Con un sentimiento puro
Que nunca desaparecerá 
Para quedarme en ti 
Como cada noche 
Cuando las estrellas brillaban en el cielo con tal fulgor 
que parecían opacar tu hermosura.
Quiero negociar con cupido 
Todos aquellos actos de amor
En donde no quepa ningún suspiro 
Y solo nuestra habitación sea testigo de este inmenso amor
En las noches de desvelo
En donde encuentro la tibieza de tu piel
En medio de la penumbra,
Que poco a poco, dibuja tu cuerpo angelical 
Entre suaves matices y pinceladas de cristal,
Mientras mi mirada se pierde 
Y te amo más y más,
En medio de dulces caricias que parecen nunca acabar
Mientras sigo pensando, allí, en medio del desbordante escenario de pasión
Si el amor existe, si cupido tiene la certeza de unir dos corazones
Que sin más, pasan a ser dos almas 
Que se funden en una sola, 
Compartiendo alma, corazón y vida 
Quizás por toda la eternidad.


Hoy, quise ser poeta libre y soñador.

Hoy,  pensaba que todo era melancolía 
Pero, mis letras fueron desvaneciendo ese pensamiento
Hasta convertirlas en poesía...
Que fluye como un río de agua que corre por mi ser
Inundando cada rincón de sentimientos  puros, llenos de amor.
Hoy quise abrir mi corazón y escribir con el alma
Quise crear un poema de amor,
Sin darme cuenta que ya estaba escrito
En lo mas profundo de mi corazón.
Hoy quise ser poeta en medio del silencio
Pero las letras están traviesas y se llenan de color
En medio del bullicio de la gente, de la ciudad,
Convirtiéndose en un remolino de dulces versos
Y suaves prosas que parecen no acabar
En medio de la nada, en mis noches de soledad,
Todo parece volar y transportarme lejos de la realidad,
Desbordando tinta, pluma y papel 
En esta noche sin final...


Vive la magia de tus sueños.

Vive la magia de tus sueños
Cada centímetro al pasar
En el vuelo de diez mil cometas
En el viento de un huracán 
Que trae consigo la vida 
Y  letargo del tiempo sin parar
Para alcanzar todas tus ilusiones 
Y que nada pueda quedar
En el baúl de todas tus emociones 
En el sendero de tu caminar
De pasos agigantados que te llevan sin mirar 
A lo mas profundo del alma 
Donde conecte con tu corazón
Para guardar en el los mas hermosos sentimientos,
Donde florezcan un sin fin de primaveras
Donde nacen los sueños
En donde simplemente nace el amor.

Abatido, sin amor.

Si todo fuese tan claro como el agua
O simplemente como el cristal,
Mis manos no se verían atadas y podría vivir lejos de la soledad,
Si el tormento de la noche y de la luna al pasar,
No trajera el recuerdo de aquella dulce mirada que tus ojos en mi plasmaban
Podría ahogar los recuerdos en el rocio de cada estación,
Mientras las golondrinas bailan 
Y yo me quedo aturdido y sin valor,
De tomar todas mis armas y luchar por aquel tierno amor,
Que me dejo mal herido una noche de pasión,
Cuando el sonido de las olas bañaban tu cuerpo sin pudor 
Mientras las estrellas brillaban y yo moría de emoción,
En aquella arena blanca donde aguardaba silencioso tu calor.
Si todo fuese tan distinto, si todo cambiara de color, podría ver las nubes en el cielo con el matiz de tu expresión,
Con el vaivén de la brisa que pasa
Congelando mi alma, dejándome muerto de dolor
Desgarrando sentimientos 
Abatido, a la deriva, en este pensar de desamor 
Donde nace y mueren los recuerdos
Donde simplemente ya no existe el amor...

Todo...

Todo se vuelve melancolía 
Todo se vuelve silencio
Todo queda en penumbras
Todo muere en soldad...
Todo se vuelve inimaginable 
Todo se quebraja sin piedad
Todo se queda plasmado en la rutina
Todo se siente sin verdad...
Todo muere lentamente,
Todo se apaga y tú no estás, 
Todo es frío cuando se termina
Todo se queda sin mirar atrás 
Sin sentimiento de culpa,
Sin los lentos pasos al andar
Sin el significado de mil cosas
Sin tu risa,
Sin tu mirar...
Todo se queda en el vacío 
Y las noches no tienen final...

Quiero encontrarme contigo.

Quiero encontrarme contigo en un lugar imaginario 
Donde pueda tocar la luna y llevarla hasta ti,
Donde los sueños nazcan libres y vuelen por el universo,
Encontrándose con sonrisas, colores, amor y libertad.
Quiero encontrarme contigo, donde la luna se encuentra con el sol,
En donde cada amanecer,  muere el olvido y nace el amor
Aflorando todos los sentimientos 
Convirtiéndose en un arcoiris de magia,
que ilumina todo alrededor.
Quiero encontrarme contigo, donde nadie nos vea 
En donde sólo existamos tú y yo.

El duende azul.



Me adentré  a un bosque lleno de fantasía, de misterio, de luz...
En donde hadas curiosas revolotean a mi alrededor y cientos de luciérnagas adornan el lugar.
Me quedo en silencio mientras coloridas aves con su trinar parecen cantar suaves melodías que me transportan, llenándome de sensaciones y de paz interior.
Poco a poco sigo avanzando, encontrándome con mágicos colores y en medio de la corteza de un gran árbol una pequeña puerta... Me acerco con cautela, sorprendiéndome al ver allí a un pequeño duende de color azul. Quedé maravillado con su hermoso traje que relucía, sus medias a rayas y su sombrero que parecía llegar al cielo.
Sin decir palabra alguna, me quedé  observándole por unos minutos hasta que levantó la mirada, asombrado también, volvió a mirar el suelo y yo - tímidamente - pregunté: Por qué bajas la mirada? Y él con baja voz contestó: simplemente no quiero hablar... Me quedé perplejo sin saber que hacer o decir, ya que, en mi mente la imagen que tenía de los duendes era de traviesos y sonrientes, pero, como éste era un bosque mágico, también era posible encontrar a un duende azul y triste.
Me senté a su lado, sin nada que decir, hasta que me miró y preguntó: Tú, que haces aquí? Este es un bosque mágico, en donde solo los nobles de corazón pueden vivir. Atónito me quede pensando en sus palabras y rápidamente contesté: Estaba en un sueño y al despertar estaba aquí... Sonrío y solo dijo: Aún sueñas!!! Y levantándose a prisa tomó mi mano y me llevo a recorrer el lugar.
Pasamos por una cascada del color del arco iris y luego por un jardín de flores de cristal, que relucían tanto o más que el traje de aquel duende triste.
Pasado un tiempo, nos sentamos cerca de un campo de lavanda - el cual desprendía un olor fascinante -  nuestro pequeño amigo sonría y bailaba  - no entendía que pasaba - mirándome a los ojos con un tanto de ternura pronunció unas palabras: humis dun dashh!!! Y todo se volvió de un color turquesa a nuestro alrededor y diciéndome al oído: "bienvenido a tu mundo"  sacó un trébol de su bolsillo y aquel duende azul y triste se desvaneció en frente de mis ojos, quedándome allí, mirando el cielo, sonriendo, sin darme cuenta que era uno más  de aquel mágico lugar, con un color encantador - turquesa - mi traje era casi tan reluciente como el del duende azul y mi sombrero tan enorme que parecía volar...


Noche de amor sin fin.

En medio del pensamiento
En una nube de algodón 
Donde te llevas mis suspiros
En cada noche de abril
Todos mis silencios se pierden en ti
En el susurro de tu voz,
Cuando las estrellas en el cielo bailan
Tintineando al son de tus pasos
Perdiendo su reflejo en el brillo de tus ojos,
Cuando la noche sin fin te abraza 
Y se queda prendida en tu cabello 
Mientras majestuosa tú 
Te dejas admirar, 
Plena, sonriente, bella, sensual
Moviéndote al ritmo de las olas 
De aquella mar tranquila y serena
Que parece invitarme a ser parte de ti
Destilando en tu cuerpo fuego y pasión
En esta noche, en que el amor no tiene fin. 


Nunca nos diremos adiós.

*Tú y yo nunca nos diremos adiós*
Simplemente apartaremos nuestros caminos y cada quien tomará su lugar, nunca saldrá de nosotros un adiós, tan solo no te veré más y la fría mañana me sorprenderá solitario en medio de mi habitación, recordando el sonido de tu voz, la simplicidad de tus palabras, la frescura de tu piel.
Nunca diremos adiós, tan solo no caminaré de tu mano, ni tendré el sabor de tus besos, seremos dos extraños que se conocen demasiado y que, ahora viven, lejos de la realidad, lejos del sentir del amor, sin pronunciar ni una sola palabra que se asemeje a un adiós...

Miradas...

*Lo bonito no son los ojos, es la mirada* 
Aquella mirada con la que se ve el mundo, el momento... La vida.
Las cosas simples como así también las grandes cosas, lo que nos rodea y lo que nos lastima.
Aquella que simplemente nos hace perdernos en el tiempo, como aquella que nos estanca en algún momento o circunstancia, pero que siempre no deja de sorprendernos.
Lo bonito no son los ojos, es la mirada, la que nace del corazón y nos demuestra ternura y amor, algunas veces asombro, otras temor...
Aquella que proviene de unos ojos llenos de ilusión, otras del desencanto o el desamor.
Una mirada que nos encanta y cautiva... Que nos da alegría... Y otras que simplemente nos llenan de dolor.


Bienvenidos



A un Rincón de Palabras que echa prosa, pensamiento y/o poesía, nos llevarán a lugares mágicos, lejanos y quizás inciertos, simplemente, por ser lo que son, solo letras del corazón que envuelven Sentimientos puros del Alma mía.

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